A partir de la información recibida, analizamos el presente de la marca en busca de insights capaces de orientar su identidad comunicacional.
Este trabajo nos permitió detectar oportunidades y definir un posicionamiento dentro del ecosistema minero y sus distintos niveles de relación: local (comunidades), provincial, nacional e internacional.
Para la conformación del signo marcario, y a partir de la investigación realizada, se determinó que imaginarios como Unidad, Conexión e Identidad serían conceptos rectores a lo largo de todo el proyecto, y particularmente en la construcción del isologotipo.
A partir de un sistema modular sólido, y mediante recursos gráficos y fotográficos, comenzamos a construir el conjunto de piezas de comunicación, pensadas para responder a múltiples requisitos en los distintos soportes donde serán implementadas.
Cada soporte y cada medio de comunicación se convierten en una oportunidad para que el sistema gráfico despliegue su potencial.
El equilibrio entre variables y constantes habilita múltiples combinaciones, construyendo una comunicación visual fluida, elegante y dinámica.
El dispositivo gráfico-discursivo fue diseñado desde una lógica de economía de recursos: pocas variables, muchas posibilidades.
Entendemos que algo es complicado cuando sus elementos pertenecen a numerosas clases diferentes; en cambio, es complejo cuando un gran número de elementos puede organizarse dentro de pocas clases.